“Nunca vimos algo así”: la advertencia de la argentina que dirige el organismo meteorológico de la ONU sobre El Niño

2026-10-22 14:02:16 - ARGENTINA

La tendencia prevista mantiene su curso ascendente y el calor de la superficie marina en el Pacífico sigue aumentando. De acuerdo con el último informe de la Organización Meteorológica Mundial de Naciones Unidas (OMM), El Niño ya alcanzó "una intensidad sin precedentes". En otras palabras, en las cuatro décadas durante las cuales se monitoreó este fenómeno, nunca se había observado algo similar.

¿Pero qué cambió? Básicamente, la temperatura. Según el Global Seasonal Climate Update para el trimestre noviembre-diciembre-enero, la temperatura del agua en la región de monitoreo de El Niño superó en promedio los 3,8 °C. De acuerdo con el organismo, el pico de este calentamiento se alcanzará hacia fin de año, aunque sus efectos se extenderán durante varios meses de 2027.

Los episodios anteriores de El Niño asociados con anomalías cercanas a los 3 °C provocaron "impactos muy sustanciales en todo el mundo", pero "estamos más allá de ese límite, fuera de nuestros registros, fuera de nuestras estadísticas sobre lo que podemos esperar", subrayó Celeste Saulo, meteoróloga argentina y secretaria general de la OMM, durante una conferencia de prensa realizada ayer. Según los modelos predictivos, esta intensidad comenzará a disminuir durante enero.

Las consecuencias son múltiples. Si hace algunos meses se hablaba de riesgos potenciales, hoy ya existen manifestaciones concretas de sus efectos. Estados Unidos registró su verano más caluroso desde que existen registros y en Brasil se reportaron incendios en la Amazonia asociados a El Niño, una de las regiones más húmedas del planeta. Hace apenas una semana, barrios de Santiago de Chile sufrieron un alud que arrastró vehículos y cubrió calles enteras de barro.

En la Argentina, el monitoreo se concentra especialmente en el noreste del país y en el Litoral debido a las inundaciones que ya afectan diferentes zonas próximas a los ríos Uruguay y Paraná. Las represas de Itaipú y Yacyretá abrieron sus compuertas para aliviar la presión generada por caudales que superan en más del 50% los niveles habituales.

Recordemos en este punto que intensidad en el evento de El Niño no significa tormentas o sequías más agudas. No es una relación proporcional. Lo que sí quiere decir es que hay mayor probabilidad de eventos extremos.

Anomalías de temperatura del mar entre enero y septiembre de 2026. Las áreas que se ven en rojo indican zonas más cálidas que el promedio histórico y las azules, más frías.

"Ya estamos siendo testigos de fenómenos meteorológicos extremos y esperamos que se multipliquen y se propaguen en cascada a medida que se intensifique El Niño", señaló Saulo. En distintas partes del mundo, estos efectos ya están modificando los patrones de lluvias y provocando pérdidas económicas, daños materiales y víctimas fatales.

"La ventana para prepararse sigue abierta en muchas regiones. Las condiciones meteorológicas extremas no tienen por qué traducirse en emergencias humanitarias ni en pérdidas de vidas. Pero esa ventana no permanecerá abierta indefinidamente. La prioridad de la OMM es proporcionar información basada en evidencia científica para ayudar a los gobiernos y a las organizaciones humanitarias a anticipar riesgos, preparar sus operaciones y proteger a las poblaciones más vulnerables", advirtió.

Saulo agregó que El Niño puede agravar las necesidades humanitarias, especialmente entre poblaciones que ya se encuentran en situación de vulnerabilidad, como refugiados, comunidades que viven en zonas de conflicto y personas desplazadas, donde los servicios de vivienda, agua, saneamiento y salud ya se encuentran bajo presión.

Durante la misma conferencia de prensa realizada la semana pasada, Tom Fletcher, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y coordinador del Socorro de Emergencia de las Naciones Unidas, anunció que el organismo habilitará líneas de financiamiento para varios países considerados especialmente vulnerables. Durante su exposición mencionó principalmente países africanos, aunque también algunas naciones latinoamericanas.

"Las próximas dos semanas serán críticas para evitar un agravamiento de la crisis humanitaria vinculada a El Niño", afirmó Fletcher, y añadió que "Somalia, Etiopía y Kenia necesitan urgentemente financiación y suministros de emergencia antes de que lleguen las lluvias intensas".

Indicó además que, en el sur de África, la prioridad es distribuir semillas y proteger el ganado, mientras que Centroamérica requiere asistencia inmediata para resguardar medios de vida. En Asia y el Pacífico, en tanto, los países deben prepararse para una sucesión de eventos extremos, incluidas sequías, inundaciones y ciclones.

"Sería un fracaso extraordinario ver venir esta crisis, escuchar las predicciones de los expertos y, aun así, desperdiciar la oportunidad de proteger a las personas que están en su camino", advirtió.

Unas 50 millones de personas podrían enfrentar mayores niveles de hambre a causa de este fenómeno meteorológico, remarcó Fletcher, antes de citar estimaciones del Banco Africano de Desarrollo que calculan pérdidas de entre US$10.000 millones y US$20.000 millones para los países africanos y una reducción del producto bruto interno regional de entre uno y dos puntos porcentuales.

Fletcher anunció además que ya se asignaron más de US$50 millones del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia para asistir a 11 países de primera línea, entre ellos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur. También mencionó intervenciones en el norte de Chile, Madagascar, Nigeria y Yemen.

El impacto a largo plazo "se sentirá durante meses y posiblemente años", concluyó Fletcher, al advertir que la situación climática se combina con tensiones adicionales derivadas de la crisis en las cadenas globales de suministro asociadas a la guerra entre Irán y Estados Unidos y a la invasión rusa de Ucrania, factores que agregan presión sobre el sistema humanitario internacional.